Pasión, otra vez!

Algunas veces es necesario pasar por un trauma, sentirse atrapado o de forma literal estar atrapado para revaluar a fondo nuestras prioridades en un modo claro, definido y honesto. No estoy haciendo mención de un trauma grave, espero que no, pero si a una condición en la que la insatisfacción sea tal que nos impulse a cambios, el punto es no dejar pasar por alto todas aquellas señales que evidencian que algo no va bien y que dejamos crecer con el tiempo.

Sin embargo existen otras circunstancias que pueden ser más triviales pero que de alguna forma despiertan esta conciencia de prioridades, cumplir cuarenta años, casarse, una cirugía inesperada, enviar un hijo a la universidad, desempleo, jubilarse, son sólo unos cuadros de momentos en la vida donde hacemos una pausa y analizamos hacia dónde nos han llevado las opciones que hemos escogido tiempo atrás. Ahí cotejamos, puede ser tarde o no.

Es frecuente que lo agitado de nuestros días oculten la oportunidad de reflexionar en nuestro andar, quiero proponer algunos elementos para romper la rutina como un ejercicio donde nuestras aspiraciones no sean ahogadas y no perder la ruta que un día imaginamos, recuerde una idea, un sueño tiene el potencial de encender nuestra pasión.

Línea de Vida

Evaluar periódicamente nuestra realidad es un indicador inmediato de todo los aspectos positivos y negativos desde nuestra niñez, seguro que examinar nuestro andar nos dará una medición personal que en resumen nos ayuda a definir nuestros logros, es muy similar a colocarse frente al espejo y evidenciar nuestra condición, tener un ojo crítico de confianza es muy útil, un consejero, amigos, son de mucha ayuda. Casi de inmediato en este análisis personal debemos tener en mente ¿que tipo de valores pesan con mayor fuerza en mi? ¿en general estoy con una actitud positiva? ¿tengo altibajos frecuentes?¿estoy viviendo de acuerdo a mis valores? ¿encajan mis valores con mi empresa o con mi actividad dentro de ella? ¿creo aún en mi futuro?.

Definir los principios vitales

Escribir los cinco principios vitales que guían nuestra vida, por ejemplo la familia, nuestras relaciones, trabajo, salud, espiritualidad, etc. Una vez definidos, meditar si son valores que realmente vivimos o solo hablamos de ellos.

Ampliar el horizonte

Establecer de forma simple o desarrollada lo que queremos hacer el resto de nuestra vida no es necesario un orden de prioridades, pero si saber que hay en nuestros deseos personales en cada ámbito en el cual nos desarrollamos. En términos de “horizonte” implica no pensar en el corto plazo, ya que esto notaría un sentido más de urgencia que de importancia, pensemos más en el mediano y largo plazo hasta que nuestros días acaben.

Imagine el futuro

Aca es donde soñamos, asi es, nuestra realidad puede ser modificada por una idea. Entonces pensar como sería nuestro futuro en 15 años, nuestra vida ideal ¿Cómo sería nuestro entorno? ¿Cuál sería nuestra actividad principal? ¿Quiénes estarían a nuestro alrededor?, en este ejercicio no debemos preocuparnos si es viable o no la creación de esta nueva vida, más bien hay que desarrollar esta imagen y colocarnos dentro de la película. Imaginar un futuro ideal puede ser una forma muy poderosa de conectar con la posibilidad de cambiar nuestras vidas.

Ánimo!

Adaptado de : “Gestión de Carrera Profesional” – Harvard Business Review

Vuelva a despertar su pasión por el trabajo

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